Asanas y Pranayama

Enseñadas en occidente como “Hatha Yoga”, las asanas (posturas) y el pranayama (respiración) constituyen hoy día una práctica esencial de yoga en nuestra cultura. A través de la conexión entre ambas, se crea el “Vinyasa” y se logra fortalecer el cuerpo físico y la mente y con muchas práctica se logra incluso entrar en ciertos estados meditativos, a pesar del movimiento.

Como lo vimos en la sección de meditación, para lograr meditar, primero se debe aprender a concentrarse, lo cual es vital en una práctica de hatha yoga, donde si uno es guiado, debe aprender a mantenerse “presente” durante toda la clase, para seguir paso a paso la instrucción o si uno realiza su propia práctica, uno debe mantenerse enfocado en lo que hace para obtener el máximo provecho de esta práctica.

Muchas transformaciones positivas se obtienen de esta práctica, tales como fortalecer el tono muscular (las posturas de yoga utilizan mucho el peso corporal como una resistencia que fortalece las fibras musculares), la flexibilidad, fuerza y resistencia, así como incluso la parte cardiovascular cuando se trabaja en sesiones de yoga con mucho vinyasa o en posturas retadoras, que elevan la frecuencia cardíaca.  Además se logran beneficios en todos los diferentes sistemas corporales, logrando efectos  en diversas vías, tales como disminuir la ansiedad y la depresión, tomar autoestima, mejorar aspectos digestivos y muchos otros beneficios.