Meditación

La meditación es un proceso mental que se desarrolla inicialmente con ejercicios de concentración y genera una serie de importantes beneficios a nivel psíquico. Se le conoce en otros idiomas como Dhyana (sánscrito), Zen (japonés) o Chan (chino).

A través de la meditación el individuo logra hacer una fuerte conexión consigo mismo, sus creencias y valores.  Se genera un espacio y tiempo especial donde la persona realmente se “dedica” a sí mismo.

Existen diversos tipos de meditación y se puede iniciar con simples ejercicios de respiración estando en una posición sentada que sea confortable. Una vez encontrado un lugar silencioso, puedes crear un ambiente que sea agradable para ti, por ejemplo con velas o aromaterapia.          

Si deseas entrar al mundo de la meditación y obtener increíbles beneficios, te doy los siguientes consejos:

1.       Busca un grupo de meditación donde una persona capacitada te inicie en este maravilloso mundo. Siempre la guía y los consejos de una persona con experiencia mejorará considerablemente tu práctica..

2.       Si por ahora no puedes asistir a un grupo,  que esto no sea una limitante para empezar ahora mismo tu práctica de meditación. Simplemente inicia con el siguiente ejercicio:

a.       Busca un lugar agradable para meditar, puede ser tu propia habitación. Entre más silencioso el lugar mejor. Una vez una estudiante mía me indicaba que en su casa siempre había gente hablando o haciendo cosas y que no podía así meditar ni en su propia habitación, al respecto le pregunté si podía despertarse o acostarse unos quince minutos antes o después respectivamente que el resto de su familia, a lo cual me contestó que sí. Entonces así encontraría el momento indicado para meditar.

b.      Crea un ambiente propicio, puede ser con música instrumental agradable. Si el silencio es de tu gusto, no dudes también en hacerlo de esta forma. Puedes además utilizar inciensos y velas o hasta poner almohadones a tu alrededor. El lugar debe estar en orden para encontrar armonía.

c.       Siéntate en una posición muy cómoda, puede ser en primer lugar sentándote en un almohadón, ya sea con las piernas cruzadas o sentado  sobre tus piernas juntas con los empeines tocando el suelo o una cobija. En fin, debes estar realmente cómodo para mantenerte por un rato sin moverte.

d.      Una vez realizado todo lo anterior, es momento de iniciar tus ejercicios para meditar, para lo cual primero debes aprender a concentrarte (Dharana). Cierra tus ojos y concéntrate en respirar lenta y profundamente, deja que tu abdomen se relaje cuando inhalas, expandiéndose y al exhalar contráelo acercando tu ombligo a tu columna vertebral. No permitas que tus hombros se eleven cuando respires, debes mantenerte relajado, deja más bien, que sean tus costillas las que se expandan al inhalar. Tus brazos deben estar también relajados y tu columna vertebral extendida, manteniendo así una postura erguida. Tus manos pueden descansar sobre tus rodillas o muslos, según la posición que hallas elegido. Cada vez que inhales repite internamente la palabra “adentro”  o simplemente “inhalo” y al exhalar repite “afuera” o “exhalo”.

Al inicio será un poco difícil lograr que tu atención esté fijada a tu respiración, ruidos alrededor (tal como carros, gente hablando, música externa) pueden distraerte, o simplemente pensamientos ajenos a tu respiración te pueden afectar, pero esto no debe ser una traba para continuar adelante, y es totalmente normal que suceda, no te sientas frustrado (a). Sigue adelante y cada día será más fácil. Toma unos 5 a 10 minutos al inicio para hacer estos ejercicios y hazlo al menos una vez al día, verás que cada vez será más sencillo y conforme vayas progresando sentirás una paz interna y un descanso sin necesidad de dormir.

e.      Cuando hayas logrado mejorar tu concentración por medio del ejercicio de respiración, podrás iniciar con otros ejercicios, utilizando tus sentidos, tales como ejercicios de audición, aromaterapia y otros. Hasta mejorar en la concentración, podrás empezar a meditar y los resultados serán asombrosos.

La meditación es por mucho, uno de los factores fundamentales de la práctica del Yoga, de hecho la que más nos acerca a conocernos a nosotros mismos y a descubrir nuestro origen divino. Todos los grandes maestros espirituales de la historia humano siempre han hecho uso de la meditación, y para mí gusto personal, el mayor maestro de todos los tiempos Jesucristo, hacía meditaciones diarias y profundas, donde se destaca la Oración, como un medio máximo de meditación y conexión con el  Ser Supremo.