Unión

Del antiguo lenguaje sánscrito de la India; la palabra YOGA significa UNIÓN, lo cual hace referencia a la necesidad del ser humano de estar en unión consigo mismo, con todo lo que le rodea, con lo Supremo o Divino.

CONSIGO MISMO. Implica la unión entre el cuerpo físico, la mente y el espíritu. El ser debe estar integrado para estar en bienestar permanente, una persona que solo dedica tiempo al crecimiento de una o dos de estas tres partes que lo integran, realmente no podrá estar en un estado de unión. Por eso las prácticas de yoga buscan integrar estas tres partes, por medio de la práctica de ejercicios de posturas y respiración que mejoran el estado del cuerpo físico, ejercicios de concentración y desarrollo de sus sentidos que mejoran su mente y conocimiento de importantes valores sociales e individuales, así como meditación, mediante los cuales eleva su espíritu.

CON TODO LO QUE LE RODEA. EL ser humano se ve erróneamente a sí mismo como “individuo” sin tener claro que es parte de un TODO ÚNICO, es decir de una realidad integrada, en donde cada uno de nosotros viene de una misma fuente y tiene un propósito específico que cumplir, como parte de un propósito único también. Solamente viendo a cada ser que nos rodea, hombres, animales, plantas, como nuestros semejantes y hermanos, podremos ser realmente parte de esta realidad y sentirnos bien con nosotros mismos, con una conciencia clara que cualquier daño que hagamos a otros, es un daño directo a nosotros mismos y que cada bien que hagamos a los demás, es un bien para sí mismo.

CON LO SUPREMO O DIVINO.  Sea cual sea nuestra creencia religiosa, TODOS creemos en una realidad suprema, el ateísmo como tal no existe, pues negar que existe algo muy superior a nosotros mismos es como negar que existen los viajes al espacio o que existieron los dinosaurios, no hace falta negar lo que no existe y no se puede negar con  una mente abierta, lo que existe ante tantas pruebas que lo demuestran. De la fuente de energía vital de lo Supremo emergió cada criatura viviente y por lo tanto todos venimos de la misma fuente, lo cual quiere decir que cada uno de nosotros es una pequeñísima parte de esa energía divina y por lo tanto una manifestación de la misma.